Por Michael Humaña Concha
Entrevista publicada en la revista de cienciasa Mapuche, Aylén.
Entrevista a don Juan Paillaleo Ancamilla de la comunidad Mapuche Petrona Paillaleo, cuyo nombre hace honor a la viuda de un Cacique de la comunidad, quien paso a asumir el rol de Cacique de la comunidad, también conocida por los winca como Guindos Chicos, comunidad perteneciente a la comuna de los Sauces, región de la Araucanía.
La siguiente entrevista busca mostrar a nuestros lectores parte de la difícil vida que llevan día tras día los campesinos Mapuche, de las difíciles condiciones en las que trabajan y como les ha afectado la permanente usurpación de tierras por parte del estado chileno y las grandes empresas forestales.
Aylen: ¿En esta comunidad todos dependen de la tierra?
Don Juan: Todos trabajan la tierra, todos trabajan sus hectáreas, depende de lo que tengan y depende de la capacidad también, porque a veces puede anhelar mucho uno sembrar dos o tres hectáreas, pero no se puede, ¡porque tan recaro que están los abonos!. Uno siempre siembra su media hectárea de trigo y media hectárea de avena, eso es lo que más se siembra en esta comunidad. Los demás, a veces una o dos hectáreas, los que tienen más tierras, pero eso es relativo.
Aylen: ¿Qué es lo más importante para la subsistencia de la comunidad?
Don Juan: Lo más importante para nosotros es la agricultura y el trigo, de eso uno vive, porque uno cosecha el trigo, manda al molino que muele la harina para comer el pan. De repente queda para la casa para las aves y para mandar a moler cuando se acaba la harina y así se ahorra andar comprando la harina que está muy cara. El trigo lo usamos principalmente para comer, hacer sopaipillas, pan, tortillas, eso es lo que hacemos en el campo, pan amasado y esas cosas, lo demás se usa para dar de comer a las aves.
Aylen: De este Trigo, ¿hay algún porcentaje que se utilice para la venta o el intercambio, o solo es para la casa?.
Don Juan: Depende de la cosecha que tenga, supongamos que cosecho unos cuarenta quintales, uno vende sus cuatro o cinco quintales, cuando se cosecha harto, pero cuando no, no se puede vender, porque tiene que dejar uno para poder vivir, para sobrevivir. Hay años buenos y malos, es relativo.
El campesino vive de eso no más, de lo que siembra y cosecha, porque en el campo las pegas son escasas, en este mundo que estamos viviendo las pegas no se encuentran y si hay una peguita son temporadas, un mes, dos meses, pero son trabajos harto pesados en la cuestión de la madera y después no hay más y uno queda como quien dice, cesante.
Aylen: ¿Es justa la cantidad de tierra que usted tiene para trabajar?.
Don Juan: La tierra es buena pero es muy poca, a veces uno tiene la capacidad de hacer un poco más de siembra o tener más animales para poder tener una crianza, para de ahí sacar vender y tener una entrada, pero con tan poca tierra no se ha podido. Eso pasa aquí, muchas personas estamos viviendo así porque la tierra que nos dieron es poca.
Yo tengo por lo menos doce hectáreas de tierra, pero yo lo hayo poco porque uno cría sus animalitos y son doce hectáreas parceladas, dos hectáreas en una parte, en otra tres y media y así, repartido.
Aylen: ¿Esta tierra la recibieron a través de la CONADI?
Don Juan: Esta tierra siempre ha sido de esta comunidad, no sé cuantos años harán, serán miles de años ya, pero estaba en común, no estaba dividida. Después dividieron, el gobierno de Pinochet quiso que no hubiera más comunidades indivisas, que tenían que ser divididas para que pagaran contribuciones por el derecho a tierra. Pero se hizo un congreso en Temuco en el tiempo de Pinochet reclamando todo el Pueblo Mapuche de que el Mapuche es dueño de su tierra. Si el mapuche fue el verdadero dueño de este país, pero llegaron los españoles como dice la historia y se hicieron cargo, mataban a Pedro y a Diego como quisieron y mataron a todos los Caciques que habían y eso que sale en la historia, que mataron al Toqui y todo eso y se hicieron cargo de la tierra, dijeron esto es mío, hasta aquí llego yo, y al Mapuche lo humillaron no más y así al Mapuche lo dejaron arrinconado, nos dejaron con un piñizco de tierra, hay Mapuche que los engañaron también, los ricos les compraban la tierra por un saco de trigo, según decía mi madre, por una pichinga de cosas a veces los Mapuche vendían sus tierras, por eso ahora las comunidades son tan chiquititas, a veces por veinte kilos de trigo pasaban la tierra a los ricos. Por eso Pinochet dijo hay que dividir a los Mapuche para que paguen contribuciones, y nos dividieron, yo toque como seis hectáreas. Y ahí es donde se hizo el Congreso y se dijo que no, si el Pueblo Mapuche era dueño no tenía que estar pagando contribuciones , y ahí nos escucharon y no se pagan contribuciones, excepto que uno tenga más de cincuenta hectáreas, pero con menos el Mapuche no puede pagar contribuciones, porque somos los verdaderos dueños de este país, pero no se toma así ahora, los grandes no más son los dueños y punto, así es la cosa.
Aylen: ¿Acá la tierra la manejan parcelada, cada uno su tierra?.
Don Juan: Cada familia tiene su tierra, cada cual tiene su siembra y cuida sus animalitos. Para la época de trilla nos ayudamos unos con otros, si yo trillo mi parcela, ellos me ayudan a llenar los sacos, hombrearlos y guardarlos y después de eso que termino, allá va uno a ayudarle al otro para que también guarde su alimento.
Aylen: ¿Qué le gustaría lograr como campesino Mapuche acá en esta tierra?.
Don Juan: Siempre he dicho yo que me gustaría lograr un par de hectáreas más, para poder sobrevivir y poder surgir un poco más, para evitar que uno ande a pata todo el tiempo. Tener más tierras y más animales para poder surgir. Como dijo un peñi una vez – “si mis héroes, caciques podían tener hasta siete mujeres, porque yo no puedo tener con mi plata siete mujeres”, viejitos palomillas.
Aylen: ¿La comunidad está rodeada de forestales?
Don Juan: Acá la comunidad está rodeada de forestales de norte a sur. Los ricos que eran de acá empezaron a vender a los italianos que son de Pastene, porque sale muy caro para sembrar, sale caro el petróleo, la maquinaria, tractores y más el abono que sale caro, porque el trigo dicen que no vale nada y el abono vale tres veces más que el quintal de trigo y eso es mucho, no debería ser eso, el estado no debería hacer eso, tan caro el abono, porque o sino como va producir el país. Si el campesino no produce y los mismos grandes, los ricos que tienen las comodidades para hacer este trabajo y el abono esta tan caro, va a llegar un momento que vamos a estar trayendo puros cereales de otro país, por qué motivo, porque todos los implementos, el abono el salitre, sale muy caro. Usted siembra y no siembra con abono las tierras no dan ahora, las tierras han ido bajando año por año, según el dicho, por la cuestión de las calorías que se le está yendo la fertilización que tiene la tierra. Por eso ya no quieren trabajar la tierra, prefieren venderla a las forestales, por eso dicen muchos ¿que vamos a comer en unos años más?, uno ya está viejo pero y los que vienen de atrás, y así como va el tiempo que la tierra va bajando, va disminuyendo la agricultura y los grandes ya no quieren trabajar, ¿qué vamos a comer?, ¡ pura madera!, y aquí el que no tenga estudio a donde va a tener trabajo.
Y las aguas es lo otro importante porque las mismas forestales están secando las aguas, se van secando las napas subterráneas, en muchas comunidades la municipalidad tiene que andar entregando agua cada tres días porque las forestales se están chupando todas las aguas, y ese es el reclamo que han hecho los Mapuche. Ahora el estado a través de la municipalidad nos van a poner agua potable, pero eso hay que pagar como en la ciudad y que pasa cuando uno tiene enfermedades y no puede pagar, es injusto. Porque el agua no debiera pagarla uno, el agua debiera ser gratis, si nos están sacando el agua de las mismas tierras donde vivimos y las vamos a estar pagando, eso es injusto.
Aylen: Para terminar don Juan, ¿algún mensaje?
Don Juan: Y eso me gustaría, tener un poco más de tierra para surgir lo que yo pueda, antes que me pille más la edad, porque ya tengo sesenta y tres años y llegando a los sesenta y cinco, setenta años hay que decir hasta aquí no más, es más difícil trabajar.
Aylen: Pero quedan los nietos.
Don Juan: ¡Si pues!
Aylen: Gracias Don Juan por recibirnos en su casa junto a su familia y gracias por la entrevista.
A Marisol Paillaleo, Doña Clara, Don Juan y sus nietos, gracias por la hospitalidad de esos días y las enseñanzas permanentes de cada conversación.
Entrevista realizada en febrero de 2009.
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